lunes, 31 de mayo de 2010

Una idea, un escalofrío

Cuando pasen las ansias de vivirlo todo y dejen todos de luchar por escribir el poema de la generación, el último gran poema de la última generación, alguien habrá dejado su vida de lado por algo real, alguien habrá escrito como pedía Hemingway: algo honesto, al menos una palabra honesta por día. ¿Alguien detendrá un misil con sus manos si es necesario?, ¿alguien quemará su casa o prenderá fuego a su cigarro en la oscuridad? Hay emociones estándar que ningún discurso atravesará, es raro pensarlo, pero ningún nuevo lenguaje inventará nuevas sensaciones, sólo nuevas formas de referirlo y vivenciarlo, quizás. Es probable que algunos niños lloraran con la muerte de su tamagochi, tras días sin alimentarlo, pero sintieron la muerte, la referencia cambia, los pelos se ponen de punta igual.

Así, sencillo, buscaremos nuevas formas, pero tendremos que volver. A la nueva poesía chilena le falta locura, me dijo un poeta este fin de semana, le falta vuelo y la búsqueda de nuevas formas, dijo. Puedo estar de acuerdo con él en ciertos aspectos, el riesgo es sólo formal en algunos casos, no se sostiene en la práctica del día a día, pero no es tan sólo por falta de locura, es también por la falta de verdad, de belleza, de sacrificio. Crecimos ignorando estas categorías por miedo a la culpa cristiana, por miedo a la vanguardia a la que aspiramos inútilmente, por miedo a la deforme capacidad de definir las cosas sin sonar al irrestricto, al fanático y al fascista. Yo no sé como son leídas estas categorías ahora, pero se como las vivo, y lo mejor es que no estoy solo. Los artistas no obedecen a la categorización o simplificación, apartan su visión de la norma, es por eso que obras como “El gran Torino” de Eastwood o, en las antípodas, y un par de años antes, la obra “el sacrificio” de Andrei Tarkovski pueden revitalizar esta palabra: sacrificio.

El ruso hace una obra alegórica profundamente reflexiva, que finaliza con un hombre sacrificando sus bienes por el bien futuro del hombre (en la escena final el protagonista despierta e inmediatamente después de comprobar que todo está en la más completa normalidad quema su hogar por la palabra empeñada mientras dormía) por un sueño que pudo no ser más que fruto de su senilidad o su viva imaginación, pero lo hace. O Eastwood que propone una alegoría más política, y que reivindica su pasado como Harry el sucio, al imaginar su barrio como una nueva América que se acomoda y crece gracias al sacrificio del octogenario vecino rudo y tosco ex-soldado de la guerra de corea, que ahora se lleva de maravillas, mejor incluso que con sus propios hijos, con una tribu muy conservadora de Asia. Y es su vecino el que termina conduciendo ese Ford Torino, clásico auto norteamericano y no su nieta en la escena final de este peliculón.

La idea es esta; escribe de una sensación, cuál sea, que haya atravesado tus días con real peso y lentitud tras esta pregunta: ¿Has depuesto todos tus deseos y días por otro? Sin afán sin premio ni mejillas sonrojadas por la cachetada, puro y simple sacrificio. Si es así, entonces podrás tener locura, puede que veas belleza allí donde otros no, y si sigues aun más lejos es probable que escribas una línea honesta, y si vas hasta el fondo, quizá hagas un poema.



miércoles, 19 de mayo de 2010

una consulta

Existe una alameda, allá donde me quedo en las semanas, una extensa arboleda que cubre una extensión un poco menor al kilometro. Entre esa casa que me acoge y el camino a mi trabajo hay parcelas con cultivos, con maleza, con animales en ocasiones, terrenos abandonados en la semana con casas pedestres para sobrevivir al látigo del verano de Santa Juana, para distraerse y soñar con la jubilación los fines de semana. El tema es el siguiente, y no es nada extraordinario, la verdad ¿qué hemos visto que no haya sido extraordinario? Mi duda surge en el momento en que debo transmitir la escena que les relataré, siempre de forma fallida.
¿Cómo puedo contar esta escena, cómo será más completa o más intensa?, esa es la pregunta que me hago, un evento que pudo ser anónimo y sin embargo no lo fue y yo lo poseo o él me posee. No he podido quitarlo de mi mente y el sueño fue el último territorio al cual llegó. Está preguntando, pujando por unas palabras que se resistían, que prudentes esperaban un mejor reflejo para tal empresa. Era de mañana y debía ir a mi trabajo, todas las mañanas tomo la bicicleta y recorro esa alameda a riesgo de congelarme con la brisa gélida de las mañanas y la neblina usual en esos pagos. El año pasado, en una de esas jornadas anónimas y solitarias en el campo, entre la casa y el colegio, me topé casi de frente con una caballo blanco, muy grueso, casi un percherón, diríamos. Un animal que perturbaba mi sueño en la madrugada con sus relinchos y la violenta coz que daba en las tablas del cerco que lo restringía.
Iba en bicicleta cuando me topé con este hermoso animal, y para colmo, como si su sola belleza no bastara, en la bruma de la mañana, en su lomo: un ganso. Sí, Un ganso, en el lomo del caballo. Una comunión que se vio interrumpida por mi paso en el pedregoso camino. Sonidos que hicieron volar, y volar es sólo una forma de referirlo, todos sabemos que aquellas aves no vuelan, sin embargo esa mañana un ganso voló del lomo de un caballo mientras iba en bicicleta hacia el colegio en que trabajo. ¿Cómo podré referir este hecho? Esa fue la primera pregunta que me hice, la verdad es que la primera pregunta que me hice, fue: ¿es real esto o estoy aún en la vigilia? Pero descarto esta opción de plano, fue real, suficientemente real para pensar en cómo relatarlo. En imágenes o palabras, la poesía o la prosa o el olvido
Este es el asunto, esta es la duda: hay eventos que luchan por un retrato, hay eventos que serán borrados de la memoria humana, y sin embargo ocurrieron tan cierto como es posible; qué hacer con ellos, dónde llevarlos, es que acaso cada gesto busca también su género, su raíz posible que la salve.
Solo una petición para el final, denle ustedes un marco a esta escena. ¿Qué harían ustedes?
¿Han tenido esa estúpida sensación de qué asir lo que se pierde es una responsabilidad ineludible? Hoy es un ganso en el lomo del caballo, luego asuntos de otra índole. Nada que vuele en todo caso.

lunes, 12 de enero de 2009

Elvis Perkins



Elvis es hijo de un grande. No es hijo del rey del rock,no, él es el retoño de Anthony Perkins, sí, el actor de psicosis y el gran señor K de el proceso de Orson Welles (de paso un dato: veanla)
Pero aca la cosa va por la música no por el cine y va bien, este tema me lo mostro un gran amigo, yo en sus días no le di crédito, pero ahora al escucharlo nuevamente veo aquello que no pude intuir la primera vez, un excelente tema para ustedes.

jueves, 18 de diciembre de 2008

tv on the radio: family tree




simplemente maravilloso.

siempre insisti con esta banda, pero ahora se despacharon un disco enorme, bello, inquietante

Dear science, un disco que sigue siendo de vanguardia, pero aún así se deja escuchar gratamente.

miércoles, 3 de diciembre de 2008

el humano perfecto



un corto de Jorgen Leth, sacado de las 5 obstrucciones de Lars von trier, tremendo corto para dar pie a las manias de lars. piensen ahora que este director, jorgen leth pasa la mitad del año en Haití, pasando su depresión, quizás el humano perfecto este bien lejos de cualquier definición, y esa es la intuición de estas imágenes.

viernes, 7 de noviembre de 2008

perdonen la insistencia



pero este tema me parece absolutamente genial, ahora subo una versión en vivo para el disfrute de los devotos de arcade fire. ademas perdonden la insistencia con los videoclips musicales, pero este es un momento musical.

nada más disfruten.

domingo, 5 de octubre de 2008

La vida es bella, ya veras (palabras para julia)




Este tema, me lo dedico un gran amigo hace muy poco tiempo, y desde entonces no he podido dejar de escucharlo. A primera vista es una canción muy triste y desgarradora, pero al final del tema te das cuenta del error. escuchenla, con letra de Juan Goytisolo y música de Paco Ibañez, cantada por una siempre iluminada Mercedes Zosa y una Increible voz, aguardentosa y metalica, de Liliana Herrero.